March 29, 2012

TSV 1860 München: La vida de un histórico que naufraga en la segunda división.

Cuando a uno le mencionan la palabra Múnich, además de pensar en las típicas cervezas y salchichas alemanas piensa en el Bayern München. Ese equipo histórico y que ha dominado la escena del fútbol alemán y mundial en los últimos años, hablar de fútbol en Alemania es hacer una referencia casi automática al Bayern. En la región de Bavaria, estado en el que se encuentra la ciudad de Múnich, el fútbol lo define un único equipo y aunque el Bayern lleva décadas siendo la única referencia del fútbol en la región las cosas no siempre fueron así.

En el pasado eran dos los equipos que dominaban la ciudad y que eran protagonistas de una de las rivalidades históricas del país, existían el TSV München 1860 y el Bayern München. Dos de los equipos importantes y reconocidos de la liga alemana, el TSV München nunca fue capaz de competir por títulos de igual forma que el Bayern pero su simple existencia era suficiente para alimentar una añeja rivalidad y que se encargaba de dividir a la afición de una de las ciudades más grandes e importantes de toda Alemania. Hoy, esta rivalidad es algo del pasado, no porque se haya perdido el interés en el partido si no por lo difícil que es que estos dos equipos jueguen entre si. Aquí un breve resumen de la historia de ese equipo que ha perdido su grandeza pero que ya ha iniciado el camino para su resurrección.

El TSV 1860 München tiene posiblemente los orígenes más antiguos de cualquier equipo en el fútbol alemán, nacieron como un gimnasio y club deportivo primero en 1848 y después de ser clausurados se reinstauraron en 1860 ya formalmente como lo que se conoce hoy en día. En el club todavía no existía la disciplina del fútbol pero ya se habían formado las bases de lo que en un futuro sería un gran club de fútbol. El área de fútbol se creo en el año de 1898 (dos años antes que su archirrival) y ahí comenzó a forjarse su historia.

Hablar del TSV München es hablar de los leones, de ese escudo tan característico que portan en el pecho desde 1911. Las primeras épocas importantes en la historia del equipo se desarrollaron en los treintas cuando empezaron a ser un equipo líder y que luchaba cada año por el título de liga, aunque fallando frecuentemente en su intento. A consecuencia del tercer Reich se reestructuró la liga alemana, quedando el TSV München en la Gauliga Bayern. Fue formando parte de esta nueva liga que en 1941 conquistaron su primer título. Un año después consiguieron lo que hasta el momento era el título más importante de su historia, una copa alemana ganada contra el Schalke 04.

Al final de la guerra se estableció la Oberliga Süd, la cual servía como la primera división alemana para el sur del país. En ella se encontraban equipos como el TSV München, Bayern München, Stuttgart, Eintracht Frankfurt, entre otros. A mediados de los 50 pierden la categoría, para recuperarla en 1963 tras ganar la segunda división. De esta manera obtuvieron su debut en la Bundesliga dos años antes que el gigante Bayern München.

Fue durante los sesentas que el club alcanzó sus mejores momentos, ganaron la copa alemana en 1964, jugaron la final de la Recopa de Europa en 1965 y ganaron la Bundesliga en 1966, obteniendo así su último título de liga hasta el día de hoy. A partir de ese momento las cosas empezaron a cambiar para siempre.

Una serie de malas temporadas llevo al descenso en 1970 y a partir de ahí el TSV München estuvo oscilando entre la primera y segunda división, aunque pasó la mayor parte del tiempo en segunda. La primera crisis seria del equipo ocurrió en 1982 cuando por problemas financieros el equipo fue mandado hasta la Oberliga Bayern (el equivalente a una quinta división).

En tiempos recientes, la época más gloriosa del equipo fue a principio del milenio, de 1999 a 2003 se convirtieron en un equipo de primera división estable e incluso jugaron en la Champions League en la temporada 2000-2001, aunque perdieron en la ronda clasificatoria y terminaron jugando la UEFA ese año. Después de unos buenos años en 2004 el equipo no pudo más y termino de nuevo en la 2. Bundesliga, lugar en el que ha residido desde entonces.

Las cosas en segunda no han caminado bien y quitando la temporada 2004-2005 en ninguna hemos sido capaces de pelear realmente por el ascenso y cada vez nos acostumbramos más a vivir lejos de la Bundesliga y de los tiempos de gloria que el equipo tuvo en los sesentas.

Apenas la temporada pasada el equipo estuvo a punto de desaparecer y todo por ocho millones de euros que el club no lograba conseguir. Una cifra insignificante para muchos pero masiva para otros. Afortunadamente el Bayern fue el encargado de ayudar al TSV München. Sí, tal vez lo hicieron pensando en lo económico (perderían 50 millones de euros por la renta que el TSV München paga al Bayern por el uso del Allianz-Arena) pero es innegable que sin la ayuda del más grande rival las cosas no estarían tan bien como ahora y posiblemente el equipo estaría muy lejos de jugar incluso en la segunda división.

Por suerte para la institución y como disgusto para la gran mayoría de los aficionados el equipo fue rescatado completamente por un empresario de Jordania. Gracias a él, el equipo fue capaz de pagar todas sus deudas y se retomo la fe en regresar pronto a la Bundesliga. Tal vez recibir inversión de esos jeques que tanto llenan el fútbol hoy en día no es del agrado de la mayoría, pero hay que aprender a tomar todas las posibilidades que se nos están brindando para regresar lo antes posible al lugar que nos corresponde. La temporada ha sido bastante buena y por momentos se ha estado muy cerca de los lugares de ascenso aunque la realidad es que lograr ese objetivo esta temporada se sigue viendo complicado.

Uno de los más grandes problemas que ha atravesado el equipo en los últimos años es la inhabilidad de retener a los jugadores importantes para mantener la base del equipo. Aún cuando surgen grandes jugadores de las fuerzas básicas suele ser casi imposible competir contra el interés de equipos de la Bundesliga. Muchas veces se querrá criticar a los jugadores por falta de lealtad a la camiseta y a la institución pero como negarse a la posibilidad de jugar en la primera división alemana. Hace poco más de un año debutaba con el equipo Mortiz Leitner, jugador lleno de habilidad y una visión de juego impecable. Pintaba para ser una estrella a futuro y uno de los pilares del equipo en la lucha por lograr el ascenso eventualmente pero a consecuencia de su talento no tardo mucho en llegar el Dortmund y llevárselo. Dolió mucho ver a Leitner partir tan pronto y no saber nunca que tanto le pudo haber dado a este equipo pero igualmente da gusto saber que tenemos una cantera digna de generar interés en los clubes más grandes de Alemania como lo es el Dortmund. De igual forma, hace poco firmó Stefan Aigner con el Eintracht Frankfurt. Este equipo todavía juega en segunda pero la realidad es que se ve más que factible su ascenso a la Bundesliga la próxima temporada por lo que de nuevo se vuelve difícil competir contra la oportunidad que le brindan otros equipos a nuestros jugadores de jugar en primera. Posiblemente tendremos que regresar a la Bundesliga para evitar que nuestros jugadores se vayan a otros equipos a la vez de que lograremos atraer nuevos jugadores que sean capaces de fortalecer a la plantilla. Por el momento tendremos que seguir luchando con lo que tenemos y aprovechando todos los recursos que podamos encontrar tanto en nuestras fuerzas básicas como en las cesiones de otros equipos. Y aún cuando duele ver a cada uno de ellos partir es imposible no entenderlos. Al final, el sueño de todos es poder jugar en primera.

No importa que el equipo ya lleve ocho años en segunda y que los resultados no hayan sido los mejores, pero la realidad es que hoy en día tenemos que agradecer el simple hecho de que el club siga existiendo y luchando por recuperar su sitio entre los grandes de Alemania. Muchos clubes estarán tranquilos porque ganaron la liga, entraron a la Champions o simplemente evitaron el descenso. Pero a la vez que esos clubes estarán tranquilos por eso nosotros lo estaremos porque parece ser que al fin hemos dejado los problemas financieros a un lado y tanto el equipo como los aficionados ya sólo tendrán que pensar en recuperar el fútbol que los devuelva a ese lugar que la historia les tiene guardado. Hay que estar tranquilos, que al parecer, después de muchos años este equipo ya empieza a caminar en la dirección correcta.

February 27, 2012

Liverpool: Campeón Carling Cup 2012!!

Tuvieron que pasar seis años pero hoy de nuevo podemos volver a gritar, ¡Campeones! La espera ha sido demasiado larga, no sólo por el tiempo si no también por lo que ha ocurrido en el mismo. Hace poco más de un año estuvimos al borde de la bancarrota y jugar finales era simplemente un sueño lejano. Afortunadamente hoy las cosas han cambiado y tanto dentro como fuera de la cancha podemos empezar a ver un futuro prometedor que devuelva las viejas glorias a las que este club está acostumbrado.

El camino a la final no fue fácil, el Liverpool tuvo enfrente el camino complicado teniendo que jugar contra el Chelsea en Stamford Bridge y contra el Manchester City en semifinales. Pero una vez más demostramos que aún con un plantel inferior en nombres y millones se puede jugar mejor que cualquiera, Dalglish nunca le dio un lugar menor a la competición y obtuvo así un merecido premio a su compromiso. El Liverpool visitaría por primera vez el nuevo Wembley.

Llegaba el día de la final, 26 de febrero de 2012. Para muchos jugar la Carling Cup no representa nada pero en el Liverpool desde los jugadores hasta la afición se tomaron el partido muy en serio. La expectativa y la emoción era similar a la de cualquier otra competición. La espera por disputar un título finalmente había terminado, había que aprovechar y disfrutar el momento. El rival en turno no se veía complicado de inicio, el Cardiff de la segunda división inglesa. El Liverpool era favorito por un amplio margen en las casas de apuestas y en la mente de casi cualquier aficionado. Pero esto es lo que hace bello al fútbol, las cosas no siempre son lo que parecen y las sorpresas nunca dejan de existir. No habían pasado 20 minutos cuando el Cardiff ya estaba arriba en el marcador. No era imposible remontar pero de nuevo íbamos a tener que remar contra corriente, siempre nos gusta complicarnos las cosas y sufrir antes de ganar algo.


A partir del gol en contra, el Liverpool no dejo de estar encima del Cardiff. Buscaron el gol de todas formas y entre fallos y una actuación inspirada de Heaton no lograron el gol del empate hasta el minuto 60. Ni Gerrard, ni Carroll, ni Suárez, tuvo que llegar Skrtel para empatarlo todo y devolver la ilusión. Los últimos minutos de tiempo regular fueron intensos, el Liverpool buscando con todo la victoria mientras el Cardiff aprovechaba los espacios para amenazar con los contra golpes. El esfuerzo del Cardiff fue brutal y al final de los 90 minutos eran más los aficionados del Liverpool que sólo querían que llegaran los tiempos extras y evitar así una derrota de último momento como lo había hecho el Arsenal un año antes. Ya en los tiempos extra las cosas siguieron la misma línea que en los 90 minutos previos, el Liverpool atacando y el Cardiff esperando su momento. Así tuvieron que esperar al segundo tiempo extra para que llegara Kuyt, ese jugador y luchador incansable que nunca se rinde, y pusiera adelante al Liverpool. 2-1 a favor y el Liverpool empezaba a sentirse campeón, únicamente 20 minutos nos separaban de la gloria. El Liverpool se dedico a cuidar con todo su gol de ventaja, mientras el Cardiff seguía en su intento por conseguir una hazaña. Su esfuerzo obtuvo recompensa y lograron empatar el partido a dos minutos del final, los penales eran inevitables.


Posiblemente ésta era la etapa que todos los aficionados del Liverpool querían evitar, se dice que son una lotería y como tal cualquiera de los dos podía salir campeón ganando desde los 11 metros. Todo empezó mal para el Liverpool con un fallo de su capitán y jugador más importante de los últimos años y uno de los más grandes de la historia, Steven Gerrard. Mala señal para el equipo, las cosas no estaban saliendo bien de momento. Lo peor de todo fue el penal de Charlie Adam, una verdadera vergüenza que un jugador profesional le pegue así a un penal. Por suerte para el Liverpool todo salió a su favor y al final de diez tiros penales y con un fallo final del primo de Steven Gerrard, Anthony Gerrard los de Liverpool volvían a celebrar un título. Al Liverpool no le gusta resolver las cosas de la manera fácil y esta vez no podía ser la excepción. Es importante reconocer el partido del Cardiff, lo que hicieron fue impresionante y estuvieron cerca de conseguir una gran hazaña. Si siguen así pronto estarán jugando en la Premier contra los mejores equipos de Inglaterra. Se dirá que se sufrió de más contra un equipo de segunda división pero la realidad es que sin todo ese sufrimiento y nerviosismo las cosas no las disfrutaríamos tanto.


Seis largos años de espera habían terminado. Seis años de sufrimientos, fracasos, burlas, problemas extra cancha, etc. Muchos ven la Carling Cup como un torneo menor, pero para todos los aficionados del Liverpool era en ese momento el trofeo más importante del mundo. El 26 de febrero el Liverpool no sólo gano un trofeo; también ganó en el ánimo, en la moral y en la ilusión de saber que vendrán tiempos mejores. Pocos clubes han tenido que soportar tanto como el Liverpool en los últimos años. Han enfrentado algunas de las peores crisis que se recuerden en la historia del equipo, pero ha sido en estos momentos que los aficionados han vuelto ha demostrar porque son considerados entre los mejores del mundo y porque el Liverpool es mucho más que un simple club de fútbol. Hoy dejó de importar lo que el mundo entero piense de Suárez, lo mucho que costo Carroll y lo poco que ha hecho, las lesiones de Gerrard las últimas temporadas, los malos partidos y fracasos en la liga. Hoy demostramos que somos mucho más que eso, que los aficionados aman y apoyan al Liverpool por mucho más que lo que pasa en la cancha y que más que un simple grupo de aficionados son como una familia y eso es algo que casi nadie tiene en el mundo. Somos parte de algo increíble y hay que estar orgullosos de poder serlo. No tendremos los éxitos que el Manchester United o el Barcelona tienen últimamente pero no cambiaría el amor y lo que significa ser del Liverpool por ningún trofeo en el mundo.